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Eón
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por Lucas Donia
Eón es un Cedrónido ancestral nativo del planeta Cédar. Mientras que la mayoría de su especie elegía una vida tranquila refugiada bajo sus pesados caparazones, Eón poseía una conexión espiritual tan profunda con la existencia del universo que trascendió la mortalidad. Tras eones, ascendió a Gálmega para reclamar su lugar como el Dios de Todo Verde, asumiendo la custodia de la realidad, el equilibrio y la vida misma junto a Azul, Naranja y Rojo.
Desde la divinidad, Eón veló por el multiverso durante eras. Sin embargo, el costo de ser un Dios implicaba observar el destino con una serena imparcialidad, una distancia que se volvió insoportable cuando la sombra de Shox Parda comenzó a acechar sobre Quiu. Cuando Mork, el Señor Oscuro, reclamó el corazón de Zamán para consumar su regreso, Eón presenció con dolor cómo caía traicionado por la entidad a la que le entregó su lealtad. Movido por amor, tomó una decisión sin precedentes y salvó a su hermano de una muerte segura, generando un gran conflicto con los Dioses de Todo. Eón pagó un precio devastador a cambio de salvar el alma de Zamán, sacrificando su propia voz, quedando silenciado para siempre.
Tiempo después, impulsado por hechos aún no revelados en la historia, descendió de su rango divino para intervenir en el plano terrenal y cumplir con la última voluntad de su hermano: proteger a los humanos. Estos habían sido aniquilados por Reviil, pero Eón, utilizando el poder de un Cuchador, logró traerlos de vuelta a la vida. Con su ayuda, vencieron parcialmente a Reviil. Eón se convirtió en el Guardián de la Ruleta y la dejó en manos de los humanos. Así, el Cedrónido buscó refugio para descansar en las pacíficas costas de la Isla de las Nutrias.
Al avistar una explosión que marcaba el inminente retorno de Reviil, partió nuevamente hacia la Montaña del Dedsafio para reunir a los humanos e intentar recuperar la Ruleta, robada por el antiguo general Egirio. A su vez, acogió a criaturas únicas que terminarían convirtiéndose en su familia, y autodenominándose como los Guardianes del Dedsafío.
En un intento desesperado por arrebatarle la Ruleta a Reviil, los humanos fueron aniquilados uno a uno durante una batalla en el Espacio entre Dimensiones. Justo en el último instante, los Dioses de Todo intervinieron para rescatar a Eón, salvando también a los Guardianes. En Gálmega, el antiguo Dios Verde recibió una misión que "solamente él puede cumplir". Es su deber recuperar el artefacto, devolverle la vida a los humanos y sellar las grietas que Reviil había provocado en la realidad. En caso de fallar, amenazas aún más oscuras terminarían por devorar a Quiu. Además, Eón recibió la capacidad de realizar Fusiones Mentales. A través de ellas, conectaría la mente a la de sus aliados para comunicarse de manera eficaz.
Así comenzó una odisea marcada por la acción y momentos tensos, que llevó a Eón de regreso a Cédar en busca de un nuevo Cuchador de la Resurrección. Estos artefactos, capaces de regresar a la vida a un gran número de criaturas a través de un antiguo ritual, solo conceden su poder a cambio de una ofrenda nacida del amor puro. Sin embargo, cuando Eón se dispuso a darlo todo, San-en, el más sabio de los Cedrónidos y encargado de entregarlos, impidió su sacrificio. Le recordó que las leyes del planeta prohíben que un miembro de su especie entregue su propia vida. Fue en ese momento de desesperación cuando Parcenutria dio un paso al frente para tomar su lugar.
Con el Cuchador en su poder, los Guardianes regresaron a la Montaña y consumaron el ritual para traer de vuelta a la humanidad. Ahora, humanos y Guardianes se preparan para la contienda final contra Reviil en busca de reclamar la Ruleta y cumplir con la misión de Eón. Estos eventos darán forma al destino de Dedsafío 4, donde la historia aún está por revelarse.