Chupiloco
Chupiloco es un superviviente nato y un experto en demoliciones cuya vida ha sido una sucesión de tragedias, explosiones y misiones de rescate imposibles. Originario de la extinta Kelunna, pasó años trabajando en solitario en las minas de Kelunnita, el material más exótico del universo. Este aislamiento extremo le causó una “atrofia social”, haciéndole perder el rasgo lingüístico típico de su especie: terminar cada frase con un “Chup Chup”. Esto provocó un rechazo de los suyos, recibiendo su peculiar apodo.
Su historial de combate es extenso. Enfrentó a los dragones Alas Oscuras hasta ser devorado y posteriormente regurgitado por ellos, gracias a que su pelaje está saturado de pólvora, nitroglicerina y polvo de Kelunnita. Cuando su hogar fue destruido y su especie esclavizada para ser usada como “pelotas de Chupbol” o comida exótica, Chupilico se convirtió en un héroe de acción. Robó una nave, asaltó bodegas en Naoneim y rescató a sus compañeros antes de establecerse bajo el mando de Puerco, donde trabajó diseñando naves en el puerto espacial GODDARD y compitió en el Gran Premio de Coyotia bajo la tutela de Forma Gissa.
Impulsado por la esperanza de encontrar al “elegido” para recuperar su hogar, se embarcó en una odisea espacial que terminó en desastre al estrellar su nave contra un asteroide y caer en un planeta desconocido. Allí fue rescatado por nutrias y se unió a la guerra contra el General Reviil. Fue Chupiloco quien, en un acto de audacia técnica, utilizó una explosión de Dilitio para lanzar a Reviil a través de un portal, sacándolo del campo de batalla. Aunque la victoria fue agridulce y el temor a la soledad casi lo lleva a abandonar todo de nuevo, permaneció en su hangar el regreso de los Guardianes, sólo para descubrir la amarga realidad de su derrota.