Mork
El Señor Oscuro
Nadie sabe con exactitud cuándo nació Mork. Su origen se remonta a Shox Parda, una dimensión remota donde la luz fue devorada hasta que no quedó nada más que el eco de su propia ambición. Allí, el Señor Oscuro reinó sobre el vacío absoluto sin oposición.
Mork es un depredador dimensional. Cuando consumió todo a su paso y ya no quedaba nada que conquistar, su ambición lo empujó hacia Quiu.
El Señor Oscuro encontró una fisura debajo de las raíces del Gran Árbol y emergió en ese mundo. Su figura, envuelta en oscuridad, comenzó a corromper el lugar casi de inmediato.
Fue esta amenaza la que obligó a las cuatro civilizaciones más poderosas, los Zaltecs, las Norkirias, los Theronios y Egirios, a unirse para derrotarlo. Comprendieron que Mork no buscaba gobernar Quiu, sino convertirlo en una extensión de su propio vacío.
Los Titanes de cada pueblo lograron lo que parecía imposible. Derrotaron al Señor Oscuro y le arrebataron sus reliquias, la fuente de su poder.
Para evitar que cayeran en manos equivocadas, las dividieron. Zol, el gran jaguar Zaltec, tomó el Ojo y prometió custodiarlo hasta el final de sus días. Val, líder de las guerreras del norte, fue la encargada de proteger la Capa. Therón y Myla, quienes estaban al mando de los guerreros Theronios, obtuvieron la corona. Amuna y Reviil, los titanes egirios, debían mantener a salvo el Bastón.
Mork, vencido y despojado, fue arrojado de vuelta a la grieta de la que emergió y fue encerrado en su dimensión. El mundo creyó que el Señor Oscuro jamás regresaría, pero él solo estaba esperando una nueva oportunidad.
Cientos de años después, no regresó por la fuerza, sino por la debilidad de la fe. A través de su heraldo Zamán, manipuló y prometió riquezas a una civilización olvidada, los humanos, para que recuperara sus reliquias, destruyendo a los Titanes en el proceso.
Tras largos días y noches de asedio a cada isla titánica, las civilizaciones cayeron una a una. Una vez que obtuvieron las cuatro reliquias, Zamán y los humanos las llevaron de regreso a Mork.
Fue allí cuando el Señor Oscuro mostró su faceta más cruel. Para volver a caminar entre los vivos y salir de su encierro en Shox Parda, no bastaban los objetos; necesitaba un motor de devoción pura. En un acto de traición, reclamó el corazón de Zamán, convirtiendo el último suspiro de su seguidor más leal en el primer latido de su nueva era de sombras.
Las antiguas escrituras advierten: El ascenso de Mork es solo el inicio. El verdadero alcance de su poder aún no ha sido revelado.