Chucho
Chucho, conocido legalmente como Jesús Sirracha, es una cucaracha con un marcado acento español y una inseparable afición por los cigarros de menta. A pesar de su tamaño, este insecto alborotador y risueño posee un espíritu indomable. Ha sobrevivido a más de 951 pisadas en su vida, un récord físico que se manifiesta de forma curiosa, ya que cada vez que alguien lo pisa, suena una campanada metálica.
Su historia antes de llegar al Gran Árbol está marcada por la picardía y el romance fallido. Tras un amor truncado con una saltamontes, Chucho se vio envuelto en problemas legales que terminaron con su veto en diversos campos de cultivo por tráfico ilegal y desviación de fondos. Sin embargo, su llegada al Árbol le dio un nuevo aire. Se convirtió en un elemento clave de la convivencia, intentando mediar la paz entre humanos y cucarachas, mientras deleita a todos con su voz rasposa y su habilidad con la guitarra.
Es el “chismoso” oficial del Gran Árbol, utilizando su capacidad de vuelo para enterarse de todo lo que ocurre. Aunque Zamán tuvo una primera impresión bastante confusa sobre su anatomía al conocerlo, Chucho logró forjar grandes amistades, especialmente con Miqui, y hasta mantuvo un romance con una humana.