Gorth
Gorth es un cíclope de piel azul cuya vida es una mezcla de tragedia, confusión y una nobleza inmensa. Con diez años cíclopes, equivalentes a 35 años humanos, su existencia estuvo marcada desde el inicio por el rechazo de sus padres. Ellos, en un acto de crueldad, le colocaron un parche negro en su único ojo para hacerle creer que había quedado ciego antes de abandonarlo a su suerte. Debido a este engaño, Gorth nunca supo que su ceguera era reversible, por lo que simplemente aprendió a sobrevivir agudizando sus otros sentidos, desarrollando un andar torpe y un habla pausada que refleja su naturaleza distraída y de “poco cerebro”.
Su camino errante lo llevó hasta las raíces del Gran Árbol, donde fue descubierto por Zamán. El Discípulo, viendo en el gigante azul a un guardián pacífico pero inquebrantable, le propuso unirse a su plan para recuperar las reliquias de Mork. Aceptando la oferta, Gorth asumió el rol de banquero del Árbol, encargándose de proteger las riquezas de los humanos. Durante su estancia, formó vínculos profundos con seres como Tigo, Lagaña, Cerbero y Chucho, e incluso llegó a enamorarse de una humana.